lunes, 21 de diciembre de 2015

PODEMOS

Es un superpoder humano, olvidar. 
Si recordáseis cómo se sienten las cosas
habríais dejado de tener guerras 
y dejado de tener hijos.
D.W.

Un cuento de adas y manuelas.
Que así sea nuestra historia, por favor. O joder.
Escandar Algeet


Veo a mi padre dejándose la vida durante doce horas al día, siete días a la semana. (¿Cuándo autónomo se convirtió en sinónimo de esclavo?) Veo a mi madre para la que cada mes es Enero y la cuesta es cada vez más empinada. Veo a mi abuela que aunque es ella la que no recuerda ni cómo articular una palabra, es ella la olvidada por un sistema sanitario enfermo. Me veo a mí intentando acabar una carrera presionada por las tasas y las constantes denegaciones de becas, en un sistema de educación que no educa a nadie.

Y sin embargo, lo peor es salir a la calle y ver que tu situación no es la excepción, es la regla.
Que el español vive con una soga atada, de la que muchos ya han tirado hasta asfixiarse. (Supongo que si no se os cae la cara de vergüenza es de lo dura que la tenéis.)

Que la muerte y la miseria brillan más en las ciudades que cualquier luz de navidad. Y entre tanto aparece un reguero de ilusión que se está convirtiendo en marea (morada). Y no podéis pararlo. 

Vuestro discurso del miedo no puede hacer nada contra la esperanza de un pueblo cansado de lamerse las heridas. Algo está cambiando y, repito, no podéis pararlo.

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