martes, 9 de junio de 2015

Miedo vacía

La copa de vino a medio beber,
no sé si medio vacía o medio llena,
sobre la alfombra
con la marca de su carmín
rojo fuego
como metáfora de sus manos
de pirómana.

El libro posado sobre mi rincón favorito
de la Tierra;
su vientre,
con tantas esquinas dobladas
como ella.

Ella dormida en un sofá
demasiado pequeño para sus sueños.

Yo que aunque corra nunca llego,
si no es con ella,
a tiempo de correrme
de felicidad
entre sus piernas.

La llevo en brazos a la cama
como la primera noche,
pero al revés,
ahora es sin sexo y con amor.

Llevo días con el miedo
de su huida,
de tantas noches que hace
que no llego a tiempo
a su vida.

Me tumbó a su lado
y susurrando 
al borde del abismo
de quiebro
de voz
se lo digo,
aunque nunca le gustó oírlo,
‘te quiero’.

Ella abre los ojos por un instante,
los faros que indican el refugio,
mi refugio.
‘No se puede querer
lo que ya se tiene.’
Sonríe y vuelve a dormir.

No estoy de acuerdo,
pero la quiero,
y mientras la tenga
tendré también
la copa medio llena
y miedo vacía.

Sonrisa,
abrazo
y sueño(s).

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